El liderazgo de Tomás Dande no apareció de un día para el otro. Es la consecuencia lógica de un proceso que lo fue moldeando dentro de una estructura clara, sostenida y cada vez más visible. Hoy, con la confirmación como capitán de Los Pumitas, ese recorrido encuentra un punto alto que lo posiciona como referencia de una generación que empuja desde el interior.

Formado en Huirapuca y consolidado en Tarucas, Dande viene construyendo su camino con pasos firmes. Hace apenas unas semanas, en plena competencia del Súper Rugby Américas, hablaba de la convocatoria al Rugby Championship M20 como un objetivo cargado de emoción. “La celeste y blanca es algo que te mueve mucho”, dijo en ese momento. Hoy, esa conexión con el seleccionado suma una responsabilidad mayor: liderarlo.

La designación no sorprende puertas adentro. Su presente deportivo, sumado a su capacidad para sostenerse en momentos exigentes, lo fueron colocando en ese lugar. Pero también hay un contexto que potencia su figura. Tarucas se transformó en una plataforma de desarrollo real, con una línea de juego alineada a la de la UAR que facilita la adaptación de los jugadores al salto internacional.

En ese mismo entramado también aparece Pedro Coll, quien fue confirmado como vicecapitán del equipo. El jugador de Tigres de Salta, compañero de Dande en Tarucas, completa una conducción que refleja el peso de la franquicia del NOA dentro del seleccionado juvenil.

Ese detalle, que el propio Dande había marcado, hoy cobra más sentido. La continuidad metodológica no solo permite rendir, sino también formar líderes. En ese mismo ecosistema crecieron ambos, con la experiencia reciente de haber integrado el plantel que logró el tercer puesto en el Mundial Juvenil 2025.

La historia reciente de ambos explica el presente. Comparten cancha, sistema y recorrido. Entienden el juego desde un mismo lugar y, sobre todo, sostienen una identidad que el seleccionado busca replicar. Por eso, más que una elección individual, la capitanía de Dande también representa a un bloque.

En un año en el que Los Pumitas vuelven a proyectarse a nivel internacional, el rol del capitán será determinante. No solo desde lo táctico, sino también desde lo emocional. Sostener un grupo, ordenar en la adversidad y transmitir convicción son aspectos que no se entrenan de un día para el otro.

Dande llega a ese lugar con rodaje, con experiencia y con un entorno que lo respalda. Desde Tucumán, desde Tarucas y desde una camada que ya demostró que puede competir. Ahora, le toca conducir.